APERTURA DE AMICUS: RE-ENCUENTRO DE ARTISTAS UNIDOS POR LA POÉTICA DE CUERPO
Por Gilda Matos Hoy celebramos con júbilo la apertura de esta nueva sala de exposiciones en la zona Este de Santo Domingo, con destacados artistas dominicanos, quienes han acudido a este “Re–Encuentro” unidos por la poética del cuerpo, para habitar en este espacio con sus formas, colores y texturas, el mundo de la imaginación creadora.
De forma fortuita los
autores aquí presentes han aportado a esta muestra “la corporeidad” como
expresión de sus pinturas. En ellas, el cuerpo se mancha, se pinta, se viste,
se interviene, se mira, se piensa y se codifica al narrarnos de manera
particular sus historias, símbolos y percepciones en las dimensiones social, psicológica, ambiental y de género.
Si partimos de la idea de que las obras de arte son objetos irremplazables, cargados de cuerpo y de oficio en su proceso de creación, ellas nos muestran una realidad exterior e interior que implican a la entidad que lo ejecuta, en una presencia física y espiritual de lo corporal así como el motivo del sujeto de la obra. Nos da cuenta de la madurez interior y de la corporeidad de los expositores, entendiendo el cuerpo como objeto y sujeto de construcción simbólica del conjunto de piezas de estos creadores.
Si partimos de la idea de que las obras de arte son objetos irremplazables, cargados de cuerpo y de oficio en su proceso de creación, ellas nos muestran una realidad exterior e interior que implican a la entidad que lo ejecuta, en una presencia física y espiritual de lo corporal así como el motivo del sujeto de la obra. Nos da cuenta de la madurez interior y de la corporeidad de los expositores, entendiendo el cuerpo como objeto y sujeto de construcción simbólica del conjunto de piezas de estos creadores.
En todos los tiempos los artistas han utilizado su corporeidad como texto narrativo de sus obras. No es casual que en esta colectiva se sienta la presencia del cuerpo en cada cuadro, sólo marcando diferencias en los formatos, técnicas, estilos y tendencias estéticas, que en este caso, guardan muchas afinidades con corrientes vanguardistas y postvanguardistas, tales como expresionismo, simbolismo, surrealismo, pintura matérica…
Esta colectiva ha propiciado
un importante “Re-Encuentro” de individualidades expresivas que transitan un
camino en sus propuestas pictóricas, de la presencia directa, o la noción de
corporeidad:
Marcia Guerrero formula su representación a través de sus ojos, realiza conexión con la mirada a la naturaleza, texturas, formas circulares, totémicas, y colores fríos. Se aleja de lo cotidiano y se adentra en la materia y se torna espiritual.
Mientras que Aram Musset se impone con su fuerte
presencia en un cuerpo conflictuado, en relación al dilema cuerpo-mente y
sociedad, evocando la noción de sustancia de Descartes, con un simbolismo del
cuerpo que impacta al público.
Marcia Guerrero formula su representación a través de sus ojos, realiza conexión con la mirada a la naturaleza, texturas, formas circulares, totémicas, y colores fríos. Se aleja de lo cotidiano y se adentra en la materia y se torna espiritual.
Mientras que Aram Musset se impone con su fuerte
presencia en un cuerpo conflictuado, en relación al dilema cuerpo-mente y
sociedad, evocando la noción de sustancia de Descartes, con un simbolismo del
cuerpo que impacta al público.
Es importante destacar, que
en este espacio la figura del cuerpo femenino toma el campo visual, con una
narrativa de las facetas de los roles sujeto–objeto del cuerpo de la mujer.Iris Pérez, lo posesiona de alma y sentimiento conjugando las historias de personajes emblemáticos con sus propias vidas. Cada movimiento conmueve el alma reconociendo la soledad del artífice y su cuerpo, alcanzando la perfección en la cocción de la cerámica intervenida, con tanta experticia, que despierta la duda del perceptor al tratar de distinguir la diferencia existente entre la pintura y la cerámica del cuadro, logrando una composición integrada del barro y la pintura.
Rosalba Hernández habita la ciudad, se introduce en el espacio y en el
tiempo. Su corporeidad es testigo del caos, conformando una figuración social,
integrada a la velocidad futurista del cuerpo.Su voz grita, se siente en el
movimiento de la maquinaria urbana
. Lucia Méndez, trae la imagen expresionista
de la mujer del pueblo, conformando un cuerpo de belleza afroantillana, en un
gesto de exaltación de negritud que se codifica a partir de los vestidos y las manos,
transmitiendo el sentido del conjunto.
Melvin Matos, con sutileza, trae la
silueta femenina en una figuralidad casi etérea, con una romántica narración al
carboncillo.
. Wilson Abreu, evoca corporeidad Taina, figuras y juego de alto
significado mítico, sexual y simbólico. 
